Es un desorden de la piel hereditario y crónico que afecta con frecuencia a los bebés o a los niños pequeños, y puede persistir hasta que el niño alcanza la adolescencia o la edad adulta. Se presenta con lesiones eritematosas, descamativas, pruriginosas especialmente en pliegues y asociado a piel seca.
Tiende a agudizarse en épocas de estrés, cuando la temperatura es extremadamente elevada o baja, humedad elevada, cuando el paciente sufre una infección bacteriana o cuando la piel resulta irritada por el contacto con tejidos (lana) o detergentes.